Viajando sola, Euro-trip: Roma

Viajar sola… Sin duda los viajes se viven cuando se planean, cuando se hacen y cuando se recuerdan… Al inicio, en la planeación, la pregunta que me hacía era clara ¿en serio vas a viajar sola?.

La ansiedad y el miedo se veían usualmente opacados por la felicidad de comprar un tiquete de bus o encontrar el hostal ideal en precio y ubicación. Después de meses de trabajar fuerte cada día y ahorrar hasta el último centavo, porque tenía la certeza que aquí se gana en pesos pero en Europa iba a gastar en euros, después de días y noches enteras de planear la ruta del sueño de mi vida en compañía de mi cómplice eterna (mi hermana), después de ultimar detalles importantes como la guardería de mi amado peludo (quien pasó una temporada con la tía y la prima en Medellín), y después de empacar 24 días de viaje en una maleta que no podía pesar más de 9 kg ni medir más de 55cm de alto por 40 de ancho y 20 de fondo, se llegó finalmente el día.

La ruta arrancó en Madrid, donde por error de principiante y el miedo fundamentado en las constantes demoras de los vuelos nacionales en avianca (más saliendo desde Manizales con un aeropuerto que se cierra innumerable cantidad de veces en el año) reserve el siguiente vuelo a Roma (mi primer destino) cerca de 12h posterior a la llegada… Por fortuna, gracias a mi entrenamiento en esperar turnos en bancos y a mi amor por la literatura, tengo la costumbre de llevar un buen libro en el bolso. Fueron 12 horas donde intercale el deporte mochilero de dormir acomodada en la mesa de un aeropuerto y leer, fue interesante… (¡agradecí el tener el ánimo del primer día!) finalmente llegué a Roma, bastaron unas cuantas calles para entender el significado del conocido dicho: “¡preguntando se llega a Roma!” Y es que es imposible no preguntar cuando cada calle tiene un nombre diferente en lugar de una secuencia numérica lógica como en Colombia (O por lo menos lógica para los extranjeros…).

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El primer día salí a dar un reconocimiento por los sitios cercanos a mi hostal… Pronto entendí que perderse en Roma es algo maravilloso porque en cada esquina encuentras un monumento o un edificio hermoso. Dando vueltas y no supe cómo terminé en la fontana Di Trevi ¡Mi sueño!, El romántico sueño de toda mujer que ha visto las innumerables películas filmadas en sus alrededores, En las cuales por cierto aparece vacía… Pese al tumulto de gente que se veía por estos días (vacaciones de verano) una joven en su primer Eurotrip puede hacer vista gorda y disfrutar la magnificencia de tan memorable obra de arte y disfrutar de un Gelato enfrente de la La fontana, si la felicidad son pequeños momentos, sin duda este fue un momento de inigualable felicidad.

DSC_0615 Fontana di trevi

Abandone la fontana con la certeza de volver a ella… Después de dar mil vueltas encontré el monumento a Venecia, Allí empecé a entender que al viajar sola encuentras en cada país personas con historias diferentes, Te vuelves coleccionista de recuerdos y aprendiz de las adversidades. En mi paso por este monumento  encontré un par de amigas “Rolas”, Ana María y Sindy, Psicologas de profesión y cantantes de corazón, mujeres que con una sonrisa en el rostro reflejaban una mezcla de felicidad y cansancio por estar cumpliendo su sueño juntas. ¡Comprobé que si encuentras un colombiano en el exterior, será tu mejor amigo! Nos hicimos compañía los siguientes días en Roma y me enseñaron entre otras cosas que el ticket del metro debes recuperarlo (pues si sales en la estación equivocada tienes como una hora para volver a ingresar con el mismo ticket) y que hay que guardar los cubiertos (pues en algunas partes los cobran)… cosas que solo los aprendices de mochilero (como yo) agradecen aprender.

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Nos despedimos en la esquina del Roma termini el 6 de agosto pues ellas seguían su viaje al romántico París, Yo continué mi viaje a Grecia, ¡La Vieja Grecia!  ¡La cuna de la civilización y las ciencias!

By MLZ


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